A principios del año dos mil nueve, me surgió la posibilidad de poder ir a pescar a la Patagonia chilena, mi amigo Miguel Sanz, organizaba un viaje a estas lejanas tierras y no dude en apuntarme a esta aventura junto a varios pescadores españoles. Había soñado con este viaje desde hace muchísimos tiempo, poder pescar sus grandes truchas marrones y arco-iris, pero sobre todo, sus gigantescos salmones king.
UN POCO DE HISTORIA.
Se cree que el origen del término "patagón" se debe a que los indígenas cazadores avistados por los españoles en San Julián tenían los pies grandes ((tsonek) vocablo autóctono y auto referencial de los habitantes ancestrales de la región a los que luego los mapuches los denominaron "tehuelches". Poco a poco se ha ido imponiendo la interpretación lógica de que el término emana del gigante "PATAGÓN", personaje de la novela de caballería "Primaleón", a cuya lectura el capitán general Fernando (Hernando) de Magallanes era muy aficionado. De allí que al ver al primero de los aborígenes que le fuera presentado en San Julián, lo vio tan espantable como el personaje de la novela, y lo llamó "Patagón".
GEOGRAFIA.
La Patagonia es una región geográfica ubicada en la parte más austral de Sudamérica. Se localiza en Argentina y en Chile. Aunque geográficamente de manera habitual se considera que los límites septentrionales de la Patagonia son el paralelo 41,5º S y el río Colorado, cada país utiliza distintos parámetros para establecer qué tierras son patagónicas. La Patagonia se subdivide a su vez en dos zonas, conocidas como Patagonia Occidental o chilena y Patagonia Oriental o argentina. En parte de esta zona la Cordillera de los Andes es el límite entre Chile y Argentina. A 1.000 km. al sur de Santiago, en la X Región de Chile, llamada Región de Los Lagos, nos esperaban paisajes lacustres perfectamente encadenados, insertos en un entorno natural de abundante flora y fauna, en donde predomina la presencia de los lagos Llanquihue y Todos Los Santos. El LLanquihue corresponde al segundo lago más grande de Chile, en cuyas riberas se encuentran las ciudades de Llanquihue, Puerto Varas, Frutillar y Puerto Octay y las localidades Las Cascadas y Ensenada. En toda esta zona, destaca sobre todo la pesca con mosca de salmónidos, tanto en los lagos Llanquihue y Todos los Santos, como en los ríos Maullín, Pescado, Blanco, Tepu, Petrohué, Puelo y Laguna Cayutué.
PRIMER CONTACTO.
Tras un vuelo transoceánico, hora y media de vuelo doméstico y dos horas en coche, por fin llegamos a nuestro destino soñado, las orillas del lago Todos los Santos, donde se encontraba nuestro Lodge, el paisaje que nos acompaña es impresionante, el volcán Osorno a nuestras espaldas y el río Petrohue con sus cascadas y sus rápidos, a escasos metros. Tras una cálida bienvenida y las presentaciones de rigor con el personal del lodge, estamos deseosos de entablar conversación con los guías para que nos comenten como está la pesca y preparar todo lo necesario para poder ir a pescar al día siguiente. La expectación y el nerviosismo aumentan con los relatos de las últimas jornadas de pesca anteriores a nuestra llegada, como es costumbre, a los recién llegados les espera una conversación lo más motivante posible sobre las posibilidades de pesca disponibles para los siguientes días, lo cual motiva al más veterano de los pescadores. Era bastante tarde cuando nos fuimos a dormir, podríamos haber continuado la entretenida conversación hasta más tarde, pero teníamos que descansar. En nuestro caso, el plan de pesca fue organizado en torno al hermoso río Petrohue.
A la mañana siguiente, mi compañero Jorge y yo, estábamos en píe a las cinco y media de la mañana, no podíamos dormir más y empezamos a preparar el equipo. Poco a poco, el resto del grupo fue despertando y tras un excelente y abundante desayuno, salimos rumbo a nuestro destino.
Ese primer día lo íbamos a dedicar en exclusiva a pescar el río Petrohue, con el objetivo principal de sacar de sus aguas alguno de los grandes chinooks que estaban remontando para desovar. Todos los componentes del grupo, embarcados y armados con los mejores señuelos que habíamos podido conseguir y que nos habían aconsejado, comenzamos a bombardear el primer gran pozo que encontramos en nuestro camino, aún así, la tarea no iba a ser sencilla, los salmones se encontraban en los descansaderos más profundos y poner los señuelos cerca de ellos requería de una cierta técnica.
EL PRIMER GRAN SALMÓN.
Tras algunas picadas infructuosas, al fin, mi cucharilla se detuvo en el fondo del pozo, clavé, y una locomotora empezó a sacar metros y metros de línea del 0,40 de mi carrete, por cada metro que recuperaba, se llevaba cinco o seis, no había manera de pararlo, era una auténtica bestia, Marcó, nuestro guía, se afanaba en el empeño de remar para no quedarnos rezagados respecto al pez. Después de unos momentos de incertidumbre, del agua emergió un enorme salmón, cuando cayó de nuevo al agua, mi compañero y yo nos miramos estupefactos, era muy, muy grande. Poco a poco, íbamos ganando la partida, con cierto nerviosismo para no perder la primera gran captura del viaje, conseguimos llegar hasta una pequeña enseñada, eché el píe a tierra y la batalla continúo, esta vez desde la arena, metro a metro, cada vez estaba más y más cerca, pero todavía le quedaban suficiente fuerzas para pegarse otros diez minutos luchando. Finalmente y después de casi media hora de lucha, pudimos ver en la orilla a este coloso, se trataba de un salmón king hembra con más de quince kilos de peso, una preciosidad de color dorado y rojizo, con mucho tiempo de río en su lomo, era uno de esos momentos mágicos que uno tiene a píe de río, estaba pletórico con aquel enorme salmón. Tras una sesión de fotos, el magnífico trofeo volvió a su medio, no sin antes darle las gracias por la lucha que me había regalado.
Continuamos pescando, pero los salmones se resistían, por lo que decidimos pescar truchas a mosca en las corrientes, conseguimos algunas capturas de arco-iris y marrones por la tarde. El primer día finalizó con una cena estupenda en el lodge, acompañada por la narración de las experiencias recién vividas por los integrantes del grupo en el río.
A la mañana siguiente, nos preparamos de nuevo con todas nuestras energías renovadas para afrontar una nueva jornada en el Petrohue. Según descendíamos en el catamarán, tentábamos a las truchas en las corrientes con equipos de spinning y el resultado fue bueno, las capturas se sucedían siempre que se lanzara hacia algún obstáculo que se encontrara en el río. La mañana resulto divertida con las truchas de mediano tamaño. Los salmones, duros de pelar, pero el amigo Carlos consiguió un estupendo salmón king hembra completamente dorado de unos doce kilos, que le hizo pelear cerca de una hora, la paliza fue increíble, pero el premio final mereció la pena.
La jornada iba transcurriendo con alguna picada fallida de grandes salmones y la captura de algún salmón plateado y algún que otro Jack (como denominan en la zona a los salmones king de mediano tamaño) en las corrientes con equipos ligeros de spinning destinados a las truchas, tener al otro de la línea del 0,24 un salmón de tres o cuatro kilos con equipos ligeros de trucha, es bastante duro, la lucha se puede prolongar bastante tiempo, sobre todo porque la fuerza que tiene un pez de este tipo es inagotable. Las truchas acompañaron todo el día, con varias capturas de truchas marrones bastantes buenas, sobre el kilo de peso y alguna que otra arco-iris bastante grande, como la que capturó Ramón tentando a los grandes salmones. Finalizó la jornada con un buen sabor de boca, tras una suculenta cena, nos dispusimos a descansar unas horas para continuar la aventura.
LAS GRANDES TRUCHAS DEL PUELO.
El ecuador del viaje lo íbamos a pasar en un río mítico de la zona como es el Puelo, famoso por el remonte de grandes salmones, pero esta vez íbamos a tentar sus grandes truchas arco-iris y marrones. El día se presento nublado y lluvioso, a la postre el mejor tiempo que podía hacer. Una vez en el río, parte del grupo pescó a spinning y mi compañero y yo a mosca. Al principio las capturas se resistían, pero cambiando y cambiando de señuelo finalmente conseguimos que las truchas empezaran a interesarse, el primer aviso fue una gran marrón de unos dos o tres kilos, que tras engullir el streamer, fue corriente abajo unos veinte o treinta metros a toda velocidad, hasta que, tras saltar fuera del agua enseñándonos su librea marrón, nos dejó con un palmo de narices al escupir el señuelo de la boca. Seguíamos intentándolo hasta que las arco-iris empezaron a entrar francas al streamer, estaban puestas contra corriente, en posturas típicas de trucha común española, era una sorpresa muy grata. Después de conseguir unas pocas arco-iris de mediano tamaño, decidimos parar para realizar una comida campestre, Miguel había capturado alguna buena trucha con pez artificial, incluso una arco-iris cercana a los tres kilos.
Tras un pequeño descanso, montamos en los catamaranes para iniciar nuestro descenso por el río, no sin antes tocar la orilla de enfrente. Una vez en la zona, la pesca a mosca empezó a hacer de las suyas, no pasaban más de diez o doce lances sin que se produjera alguna picada, primero truchas de pequeño y mediano tamaño hasta medio kilo, muy batalladoras, pero fue bajar por el río unos pocos cientos de metros y en una gran corriente, las truchas se volvieron locas y yo más, cada captura iba aumentando de peso exponencialmente, primero unas pocas arco-iris de medio kilo, luego un par de kilo, otro par cercanas a los dos kilos o dos kilos y medio, era un espectáculo, cada vez la pelea era más feroz y el cansancio iba haciendo mella, poco más se podía pedir, pero de repente en una zona de corriente, pescando río abajo, noto una picada brutal y al clavar, la línea del carrete empieza a salir a una velocidad endiablada, veinte, treinta metros, no hay manera de parar a esta bestia, cuando ha sacado la línea completa y unos cuarenta o cincuenta metros de baking, me encomiendo a todos los santos y veo como se dirige hacia un gran tronco que había en el centro del río, en ese momento, consigo girarla a escasos diez metros de las raíces y poco a poco y peleando por cada metro, va acercándose a la orilla, tras otras dos o tres carreras espectaculares, por fin podemos ver una enorme trucha arco-iris cercana a los cuatro kilos de peso, con un colorido increíble, hacemos una fotos y con mucho cuidado después de la pelea tan brutal que hemos tenido, la devolvemos al agua con sumo cuidado, tremendamente agradecido de la lucha que me ha regalado.
Seguimos bajando el río y mi compañero Jorge y yo, conseguimos algunas truchas más. El paisaje era espectacular, enormes montañas completamente cubiertas de vegetación, las nubes bajas, cascadas que brotaban de la misma roca, en fin, un lugar difícilmente comparable. Al finalizar la jornada, todos los componentes del grupo habían conseguido pescar truchas, pero ese día sin duda, la estrella fue la pesca con mosca.
FESTIVAL DE TRUCHAS.
Iban transcurriendo las jornadas, el último día que dedicamos a la trucha, dirigimos nuestros pasos al río Maullín, de gran belleza por la exuberancia de la vegetación que le rodea y sus aguas oscuras. Las capturas no se hicieron esperar, las primeras corrientes empezaron a darnos truchas, alternando arco-iris y marrones, solamente tenías que ajustar un poco el lance y casi, casi tenías asegurada la picada. La densidad de truchas en este río es realmente alta, aunque sus grandes truchas no se dejaron ver demasiado. Mi compañero Jorge consiguió con streamer una buena marrón en un parado de la orilla y Miguel con el Salmo también arranco alguna buena pieza. A media mañana todos los integrantes del grupo llevábamos ya un buen número de capturas. Casi a medio día conseguí sacar bajo unos árboles una preciosa marrón de más de un kilo, muy buena lucha y preciosa librea. Según bajábamos el río seguían picando las truchas, no importaba demasiado que estuviéramos a medio día con el sol en todo lo alto. Casi al final de la jornada incluso capturamos una Perca-trucha, lo más parecido a un Black Bass de boca pequeña que he visto en mi vida, fue muy curioso. Al final del día todos estábamos satisfechos, habíamos conseguido un buen número de truchas.
EL GRAN DOBLETE.
Los dos últimos días de pesca los íbamos a dedicar en exclusiva al salmón, había que intentar sacar algún gran salmón más. Preparamos los aparejos, afinando al máximo, conseguimos buenas picadas, incluso algún gran ejemplar partió el monofilamente del 0.40. Miguel y Carlos consiguieron un par de buenos salmones, entre ocho y doce kilos. Pero lo mejor todavía estaba por llegar, la tarde del penúltimo día de pesca, llegamos a un enorme pozón del río, había bastantes salmones bañándose en la superficie, parecía un buen momento para intentar capturar un gran king, todos estábamos concentrados en lanzar nuestros señuelos, cuando de repente, noto una picada brutal rastreando el fondo del pozo y comienza el espectáculo, metros y metros de línea empiezan a salir del carrete, ya teníamos cierta experiencia y rápidamente nos acercamos a la orilla, en ese momento, vimos a Miguel luchando con otro salmón que había clavado al final del pozo, nadie se lo podía creer, un doblete de salmones King. Trabajamos cada uno nuestro salmón, recuperando línea en el carrete poco a poco hasta que finalmente, conseguimos acercarlos a la orilla. Un macho y una hembra de King enormes, el macho más robusto y la hembra más estilizada, los dos cercanos a los veinte kilos de peso, fue una imagen que difícilmente podremos olvidar.
Iba tocando a su fin este viaje, pero hasta que nos montamos en el avión de regreso a España y por la ventanilla pude ver la majestuosidad de Los Andes, no me di cuenta de que realmente se había acabado esta aventura y en lo único que podía pensar era en regresar de nuevo a estos parajes de ensueño.
AGRADECIMIENTOS.
Este artículo se lo dedico a los componentes del grupo que viajó a Chile y que tan buenos ratos me hicieron pasar, Miguel, Carlos, Ramón y Arturo (los leoneses) y a mi compañero de batalla Jorge. Igualmente agradecer la hospitalidad del Lodge, a mi guía Marco, ya que gracias a él la pesca fue muy buena, y por supuesto, al organizador de esta aventura, Miguel Sanz, encargándose de todos los pormenores para que nada fallara.
Espero que os guste el artículo y si tenéis interés en hacer realidad una aventura como está, no dudéis en poneros en contacto con Miguel Sanz (Tlfno. 620671056 msanzbrightfish@yahoo.es) o conmigo (agcpescador@hotmail.com).